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Pienso de cordero para los perros, conócelo
En los últimos años el cordero ha pasado de ser una proteína “alternativa” a convertirse en un ingrediente muy habitual en los piensos de gama media y alta.
Muchos cuidadores lo asocian con recetas más digestivas, con menor riesgo de provocar intolerancias y con una mejor respuesta en perros sensibles.
Aunque no hay un “ingrediente milagroso” que sirva para todos, el cordero ofrece varias ventajas interesantes frente a otras carnes cuando se formula correctamente.
El valor del pienso de cordero no está solo en la carne en sí, sino en cómo se combina con el resto de ingredientes, en la calidad de las materias primas y en el equilibrio del conjunto, tal como hacemos en piensos Akindi.
Un pienso con cordero de buena calidad puede ser una gran opción para perros con estómago delicado, con piel sensible o que han mostrado malas respuestas a otras proteínas habituales como pollo o vacuno.
Ventajas del pienso de cordero para perros
La primera ventaja es su buena tolerancia en muchos perros sensibles. Perros que han tenido problemas digestivos leves o que han mostrado rechazo a otras proteínas a menudo aceptan mejor las recetas basadas en cordero.
No significa que sea imposible que un perro sea alérgico al cordero, pero en la práctica suele estar menos presente en piensos de baja calidad y por eso el organismo de muchos perros lo “conoce” menos y lo tolera mejor. Otra ventaja destacable es que, bien formulado, el cordero aporta proteínas de alta calidad y un perfil de grasas interesante.

Estas proteínas ayudan a mantener la masa muscular y, combinadas con una cantidad adecuada de grasa y fibra, contribuyen a una buena digestión y a un nivel de energía estable.
En perros adultos activos, una receta de cordero puede ofrecer un equilibrio muy interesante entre sabor, digestibilidad y aporte energético.
El cordero también suele funcionar bien en perros con piel o pelo delicados, siempre que el conjunto del pienso esté equilibrado y se complemente con los ácidos grasos, vitaminas y minerales adecuados.
No es la única solución para perros con picores o problemas cutáneos, pero en muchos casos se utiliza como parte de dietas de eliminación o de pruebas controladas cuando se sospechan intolerancias a otras proteínas más habituales.
Si el perro tiene problemas dermatológicos importantes, lo correcto es siempre consultar al veterinario antes de cambiar de pienso por tu cuenta.
Por último, muchas familias valoran el sabor. A menudo el cordero resulta muy palatable incluso en perros que se han vuelto selectivos con la comida.
Es habitual que piensos de cordero bien formulados “enganchen” a perros que se habían cansado de otras recetas, algo especialmente útil cuando necesitas que el perro coma con regularidad para estabilizar su peso.
Cuándo puede ser buena idea elegir un pienso de cordero
El pienso de cordero no es obligatorio para todos los perros, pero hay situaciones en las que puede tener mucho sentido.

Una de las más frecuentes es el perro adulto con digestiones sensibles: heces blandas de forma intermitente, gases, molestias tras comer…
En estos casos, una receta con cordero y una formulación digestiva puede ayudar a estabilizar la respuesta intestinal, siempre dentro de una dieta equilibrada y observando la evolución del perro.
Otra situación habitual es la del perro que ha probado varios piensos con pollo, vacuno u otras carnes y no termina de ir bien con ninguno: alterna episodios de diarrea, se rasca más de lo normal o simplemente no acepta bien el sabor.
Cambiar a un pienso de cordero bien formulado puede servir como prueba razonable, sobre todo si se combina con una receta que cuide el aparato digestivo y reduzca la carga de ingredientes superfluos.
También puede ser una buena opción para perros que necesitan recetas monoproteicas o de pocas proteínas diferentes.
Muchos piensos de cordero se plantean como fórmulas donde la única proteína animal relevante es el propio cordero, lo que facilita el trabajo cuando hay que vigilar de cerca qué está comiendo el perro.
En cualquier caso, si el veterinario está valorando alergias o patologías concretas, debe ser él quien marque las pautas de dieta.
En perros senior con estómago delicado, el cordero también puede encajar si la receta se adapta a sus necesidades de energía y a su nivel de actividad.
En estos casos es importante no fijarse solo en el ingrediente principal, sino en que el pienso tenga un perfil realmente adecuado para perros mayores.
El papel del cordero en los piensos Akindi
Dentro de la gama Akindi, el mejor ejemplo de este enfoque es nuestro pienso de cordero digestive.

Se trata de un pienso que utiliza el cordero como base de la receta y está pensado para perros con digestiones sensibles o para aquellos que no han respondido bien a otras proteínas más comunes.
La construcción de la fórmula se orienta precisamente a facilitar el trabajo del aparato digestivo y a reducir la aparición de molestias tras las comidas.
Este pienso natural para perros es muy interesante en perros adultos que muestran heces irregulares, molestias digestivas puntuales o una tolerancia dudosa a otros piensos convencionales.
Cuando el cambio se hace con una transición gradual, muchos cuidadores notan que el perro acepta muy bien el sabor y que la regularidad digestiva mejora con el tiempo.
Como siempre, si hay síntomas intensos o problemas crónicos, es el veterinario quien debe valorar cada caso.
Este tipo de receta se puede combinar con otras referencias de la gama Akindi según la edad y la condición del perro.
Por ejemplo, un perro adulto sensible puede usar el cordero digestivo como alimento principal, mientras que un perro mayor podría alternar o transicionar hacia un pienso senior/light Akindi si necesita un control más estricto del peso y del aporte calórico, manteniendo siempre la calidad de los ingredientes como criterio principal.

Cómo introducir un pienso de cordero en la dieta de tu perro
Aunque el cordero suela tolerarse bien, cualquier cambio de pienso debe hacerse con calma.
Lo más prudente es sustituir el alimento actual por el nuevo de forma progresiva durante unos siete a diez días, empezando con una pequeña proporción de pienso de cordero mezclada con el pienso antiguo y aumentando poco a poco la cantidad del nuevo.
Este procedimiento reduce el riesgo de diarrea o rechazo y te permite observar si el perro acepta bien el nuevo sabor.
Durante estas semanas es recomendable vigilar especialmente las heces, el apetito y el comportamiento general.
Si las deposiciones se estabilizan, el perro come con ganas y mantiene su peso, es buena señal. Si por el contrario aparecen diarreas intensas, vómitos, apatía o pérdida rápida de peso, lo responsable es detener el cambio y consultar con el veterinario para valorar la situación.
En perros con problemas digestivos o dermatológicos diagnosticados, el pienso de cordero puede ser una herramienta útil, pero siempre debe encajar dentro de las indicaciones del profesional que sigue el caso. Cambiar de alimento por tu cuenta de forma constante, sin un criterio claro, suele confundir más que ayudar.